EN
Tastelines

Todavía no abrimos

Cada bocado cuenta
una historia.

Un diario de todo lo que has comido, y los lugares por los que tus amigos meten la mano al fuego. Anécdotas en lugar de estrellas: nadie se ha comido nunca un 4,3.

Nunca spam. Política de privacidad

Empezamos donde hemos comido: Ciudad de México · Madrid · Ensenada y Valle de Guadalupe

Tres gestos

Guarda. Traza. Comparte.

Eso es todo. El diario es tuyo; lo bueno se comparte.

  1. Guarda

    Un lugar entra en tu diario con tus notas, tus fotos y los platos que de verdad pediste. Tuyo, contado a tu manera.

  2. Traza

    Pon las paradas en el orden del recorrido (o no). Cada tramo lleva minutos reales a pie; se dibuja una estimación, nace un plan. Caminar también es el plan.

  3. Comparte

    Un enlace. Se abre en el navegador: sin cuenta y sin instalar nada. Se lee de pie en la esquina.

Desde el propio iPhone

Del mensaje a tu diario. Sin teclear nada.

Alguien te manda un lugar por WhatsApp con un enlace del “mapa”, o ves el perfil de un bar bonito mientras pasas “las redes”. Lo compartes en Tastelines: abres la app y ya buscó el lugar (o te ofrece sus mejores apuestas). Un toque y queda en Quiero ir, listo para el próximo viaje o el próximo fin de semana.

Una captura también sirve: tu teléfono lee el texto en el propio dispositivo, así que la imagen no sale de ahí. Nada de pelearte con el teclado pequeño. Y no se pierde entre el millón de guardados que ya tienes y que nunca vas a abrir.

Compartir a Tastelines es solo de iOS por ahora; la versión web cubre Android y escritorio.

Compartir

Envías un enlace y ya tienen tu lista. Sin instalar nada.

Tu lista se abre como una página web para quien tenga el enlace. Sin cuenta, sin descargas, sin diez pantallas de bienvenida.

Un amigo puede guardarla con una cuenta, sin descargar nada, y editar su propia copia. El crédito sigue siendo tuyo (tú te lo comiste).

Tu lista no cambia. Quién la abre no es asunto de nadie, ni siquiera nuestro: las visitas son anónimas a propósito.

O abres una lista para que quien tenga el enlace también agregue lugares (si te sientes sociable). Esa sí pide iniciar sesión, porque lo que agregan lleva su nombre. Tú decides.

Sin conexión

Tuyo, incluso sin señal.

El diario vive primero en tu teléfono. Sin señal en el mercado, ninguna en el avión. Escribe igual; se sincroniza solo en cuanto vuelve la conexión.

Una foto a la cuenta y aparecen la fecha y los platos, listos para tocar y guardar (como por arte de magia). La lectura pasa en tu dispositivo, y la foto no sale de tu mesa (ni de tu teléfono).

El diario sin conexión y el escaneo de la cuenta son de la app de iOS. Escribir en la web pide conexión, y buscar un lugar que no hayamos publicado la pide en las dos.

Tu gusto

Tu gusto, nunca un promedio.

En Descubre, tu teléfono ordena los lugares según tu perfil de gusto: primero el ambiente y, muy de cerca, la cocina. Ningún otro comensal entra en el cálculo (la magia de las matemáticas, nada de conjuros raros). Y en cuanto llevas unas cuantas tarjetas, lo que guardaste y lo que dejaste pasar también empiezan a contar.

Cuando quieres un plan, Taste AI te escribe la noche con lugares reales: nunca dos cenas, tramos que se caminan. El modelo solo pone la prosa; no puede agregar ni un lugar. (Las reglas viven en el código, no en un prompt, ni en la cabeza de nadie.)

En pocas palabras

Lo que no es.

  • No reserva mesa.
  • No es una página de reseñas.
  • No es un feed social.
  • Nada de promedios de estrellas sacados de gente que nunca vas a conocer.

Corto a propósito.

Un lugar se publica cuando hemos comido allí y lo hemos fotografiado nosotros, con una razón honesta para ir (o para no ir). Nada de fichas copiadas, nada de fotos de banco de imágenes. El catálogo es corto a propósito, y es honesto.

Comparte con alguien que se lo merezca.

Si una lista tuya acaba en el teléfono de un amigo, y ese amigo se come la mejor comida de su mes porque tú tomaste notas, los dos lo hicieron bien :)

Guardar mi lugar en la beta